Enfoque Narrativo

APRENDIENDO DEL ENFOQUE NARRATIVO: PERSPECTIVAS PAR LA CREACIÓN DE AMBIENTES SOSTENIBLES DE APRENDIZAJE Y SANA CONVIVENCIA”

 

Desde el construccionismo social (Hoffman, 1996) se cree que las ideas, los conceptos y los recuerdos surgen del intercambio social y son mediatizados por el lenguaje. Todo conocimiento, sostienen los Construccionistas, evoluciona en el espacio entre las personas, en el ámbito del mundo común y corriente; y es sólo a través de la permanente conversación que el individuo desarrolla un sentimiento de identidad.

Los logros más importantes y más recientes en el campo de la formación se basan en el abandono de actitudes autoritarias y certezas teóricas a favor de una respetuosa y auténtica colaboración de las personas de resolver sus problemas y de ser autores de su propia vida.

Cuando vivimos en un contexto de violencia, la pregunta que nos hacemos tiene que ver con cuánto de esa violencia reproducimos en nuestra práctica cotidiana. Es así como toda reflexión que se haga de lo que ocurre en diferentes espacios, en este caso el educativo, llama nuestra atención y nos mueve a preguntarnos por los efectos de nuestras acciones con otros y de las de ellos en nuestra historia personal y sociocultural.

 

Narrativa y cambio

Para la corriente narrativa el sí mismo o “self” no es una entidad estática y homeostática. No es un conjunto de características que constituyen la “verdadera identidad”” de una persona. Se representaría más bien como “una autobiografía que escribimos y reescribimos en forma constante” (Anderson y Goolishian, 1995).

El “self” tendría entonces una relación muy directa con el lenguaje y las narraciones. O tal como lo establece Fried Schnitman (1996): “Los seres humanos siempre se han contado cosas entre sí y han escuchado lo que los demás les contaban, y siempre hemos comprendido qué somos y quienes somos a partir de las narraciones que nos relatamos mutuamente”.

Desde una perspectiva postmodernista “el cambio pasa a ser la narración de una nueva historia y de un nuevo presente que es más tolerable, coherente y continuo de lo que permitían las narraciones anteriores” (Fried Schnitman, 1996).

Es decir, que el cambio surge como un proceso de encuentro con lo nuevo, lo no-familiar y lo distinto. Este surgimiento se da en una conversación pedagógica, donde el docente no es un “editor” de la narración del estudiante. Tampoco es un “reestructurador” de historias o un genial “connotador positivo”.

Aprendemos desde el enfoque narrativo que el rol del docente es diametralmente opuesto al tradicional. Como establece Anderson y Goolishian (1995): “La conversación implica un proceso de ‘estar ahí juntos’. El docente y el estudiante hablan “el uno con el otro”, y no “el uno al otro”. Y al hacerlo van explorando entre ambos las nuevas complejidades de los significados, las nuevas narraciones, las nuevas realidades”.

Relación Pedagógica

Un estudiante y un docente se encuentran con el fin de responder a una solicitud del primero, su profesionalización; entonces el segundo está al SERVICIO del estudiante. La acción que activa el encuentro se denominará “COLABORATIVA”, en cuanto que se hace necesaria la labor de ambos para el logro del objetivo: crear un espacio adecuado para la formación humana del proyecto personal en la línea de Educación Integral de la Institución.

El estudiante tiene el PODER de activar al docente y éste a su vez tiene la RESPONSABILIDAD de activar al primero.

Una relación que favorece el respeto, la creación de significados consensuados, la construcción conjunta del discurso, la creencia de que los sistemas sociales son generativos, devuelve la capacidad de acción, legitima la diversidad de opciones y, por ende, la aceptación de las diferencias, posibilita una práctica de la libertad.

El desarrollo de esta propuesta implica adoptar ante los estudiantes una postura que:

  • Reconoce las diferencias en cuanto a valores, clase social, ingreso económico, percepciones acerca del mundo, ideas, etc.
  • Aprende acerca de sus maneras de lidiar el mundo y las formas de resolver problemas.
  • Rechaza la tentación de poder que lo ubique en una relación vertical, jerárquica en lugar de una horizontal de cooperación.
  • Reconoce que no conocemos lo que el estudiante necesita, a menos que oigamos sus voces.
  • Separa lingüísticamente el problema de la identidad personal del estudiante, es decir, “la persona nunca es el problema, el problema es el problema”.

El abordaje narrativo saca a los docentes de la baja productividad resultante de caer en una trampa de la profesión: envolverse en la desesperación de sus estudiantes que suelen presentarse a clase como: “Hola, soy un desastre, yo siempre he sido difícil y siempre lo seré”. Frente a esto, el docente se siente tan frustrado y atado como el estudiante mismo.

Ambientes sostenibles de aprendizaje

Un modelo de ambientes sostenibles de aprendizaje es el encuentro de seres humanos, inicialmente con intereses individuales, generadores de expectativas, sueños, visiones y autorrealizaciones distintas, que desde el enfoque narrativo eligen cambiar sus posiciones individualistas por historias integradoras y de convivencia que perduren en el tiempo. Dejan de ser un grupo para convertirse en un equipo de aprendizaje.

Una visión integradora establece mecanismos de cooperación, llega a decisiones mediante acuerdos, abre espacios para el consenso y el disenso (no estar de acuerdo), valora las opiniones ajenas como dignas de atención, valora las características de la personalidad inherentes a cada ser, valora la diversidad y la cultura plural.

Convivencia

El descentramiento, la orfandad, iniciar un nuevo recorrido, enfrentarnos a distintas formas de ser y estar en el mundo despiertan fuertes emociones como la ira, el miedo, la tristeza, la impotencia…, son emociones que forman parte de nosotros. Reconocerlas, expresarlas y buscar canalizarlas asertivamente permite construir relaciones equitativas y justas.

Otras ideas que guían esta propuesta

  • Establecer la conexión con el estudiante a partir de escuchar sus descripciones, ideas, sentimientos, me permiten visitar su mundo aunque no conocerlo. NO ENTENDER TAN RÁPIDO.
  • En un contexto cálido, respetuoso, de escucha y diálogo las personas se sienten mejor consigo mismas y pueden pensar y generar alternativas.
  • Mi conocimiento del otro se limita a mi interpretación.
  • Las explicaciones que me ayudan a comprender la lógica relacional de los grupos de estudiantes no se dirigen a buscar verdades, sino a encontrar nuevas explicaciones que generen alternativas.
  • El lenguaje crea la realidad. Los actos de lenguaje que se crean en la convivencia dan origen a lo humano.
  • Empezar a ver de otra manera es empezar a pensar distinto.
  • Las personas son responsables de su conducta.
  • La pregunta reflexiva como herramienta para introducir información en un contexto.
  • La reflexión acerca de uno mismo colabora con la apropiación de la vida.
  • Las interpretaciones que realizamos de lo que escuchamos nos vuelven sordos a las palabras de nuestro interlocutor.
  • El significado lo da el que escucha el mensaje.
  • Las percepciones, interpretaciones y comprensiones del mundo son historias contadas de historias vividas. Estas historias constituyen la sabiduría cultural, es decir, que es a partir de la integración de saberes y su combinación creativa que puede enriquecerse el conocimiento, matizarse y muchas veces cuestionarse el conocimiento académico.
  • No podemos parar la guerra pero si tenemos la responsabilidad de ayudar a que las familias vivan en más armonía, generando transformaciones.
  • Movilizar los sistemas familiares de conversaciones sobre problemas, a conversaciones sobre soluciones para que por pequeños grupos dejemos el mundo mejor.
  • Las conversaciones de las personas dependen de la forma como viven.

En conclusión, como educadores en formación debemos valorar los esquemas tanto como las ganas de romper esquemas… Es decir, que si queremos hacer cosas nuevas y distintas debemos primero aprender a hacerlo dentro de marcos estructurados para estas nuevas actividades que garanticen la participación de todos, que garanticen un aprendizaje efectivo y de calidad y que por sobre todo promuevan la sana convivencia al enseñar autocontrol y autodisciplina para los ciudadanos del mañana.

Creo que muchos de nosotros queremos ser del tipo de profesor dinámico, innovador y casi improvisador que no deja de asombrar y sorprender a sus estudiantes con actividades creativas e imprevistas. Docentes que intrigan y provocan a sus estudiantes, usando a su favor la curiosidad innata en ellos y que pueden hacer un aprendizaje de cualquier situación.

Concebir los ambientes sostenibles de aprendizaje y sana convivencia desde la interdisciplinariedad, enriquece y hace más complejas las interpretaciones que sobre el tema puedan construirse, abre posibilidades cautivantes de estudio, aporta nuevas unidades de análisis para el tratamiento de problemas escolares y sobre todo, ofrece un marco conceptual con el cual comprender mejor el fenómeno educativo, y de ahí poder intervenirlos con mayor pertinencia.

Martha Manzanares Toledo

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